TEMA 9. REFORMA Y CONTRARREFORMA.

ESTE BLOQUE TRATA ASUNTOS FUNDAMENTALMENTE RELIGIOSOS. AQUÍ TE PRESENTO LA TEORÍA QUE NECESITARÁS:

-REFORMA Y CONTRARREFORMA.



                      














REALIZARÁS LAS SIGUIENTES ACTIVIDADES:


1.DEFINE QUÉ ES REFORMA Y QUÉ ES CONTRARREFORMA.

2.LEE LAS CAUSAS QUE INFLUYERON DIRECTAMENTE EN LA APARICIÓN DE LA REFORMA.IMAGINA QUÉ LLEVARÍAN ESCRITO EN LAS PANCARTAS ESTOS PERSONAJES DEL SIGLO XVI, SI PUDIERAN PROTESTAR.


3.PROFUNDIZA EN UNA DE LAS REFORMAS MÁS IMPORTANTES,EL PROTESTANTISMO O LUTERANISMO. PARA ELLO, RESPONDE A LAS SIGUIENTES CUESTIONES:

3.1¿DÓNDE NACE lUTERO'¿CUÁL ERA SU PROFESIÓN?

3.2¿CUÁNDO COMIENZA LA RUPTURA?¿QUÉ CRITICA EN ESE PRIMER PASO?

3.3 ¿CUÁL ES LA REACCIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA?
3.4¿POR DÓNDE SE EXTENDIÓ EL LUTERANISMO?¿POR QUÉ SE EXTENDIÓ TAN RAPIDAMENTE?

4.RELLENA EL SIGUIENTE CUADRO COMPARATIVO DE LAS RELIGIONES QUE SURGIERON EN LA EUROPA DEL SIGLO XVI.


5.LEE LA TEORÍA SOBRE LA CONTRARREFORMA, Y RESPONDE A LAS SIGUIENTES FRASES, CON VERDADERO O FALSO.EN CASO INCORRECTO, CORRÍGELAS.

-CON LA APARICIÓN DE LA REFORMA, EUROPA VIVIÓ UN PERIODO PACÍFICO, DONDE SE TOLERÓ TODAS LAS RELIGIONES. 

-"IL SACO DE ROMA", SUPUSO EL ROBO QUE PRACTICARON LOS LUTERANOS EN ROMA.

-AL PROCESO DE REFORMA INTERNA QUE SE PRODUJO DENTRO DE LA IGLESIA CATÓLICA, SE LLAMÓ CONTRARREFORMA.

-LA CONTRARREFORMA SE PRODUJO TAN SÓLO  PARA DAR UNA RESPUESTA CLARA  A LOS PROTESTANTES.

-EN LA CONTRARREFORMA SE OPTÓ POR UNA VÍA DIALOGANTE Y COERCITIVA.

-EN EL CONCILIO DE TRENTO SE CONSIGUIÓ ACERCAR POSTURAS CON EL LUTERANISMO.

-EL CONCILIO DE TRENTO INTENTÓ CORREGIR ERRORES COMETIDOS Y REAFIRMAR LOS PRINCIPALES DOGMAS.

-LA INQUISICIÓN ERA UN ORGANISMO ECONÓMICO QUE IMPONÍA MULTA A LOS HEREJES.

-LOS AUTOS DE FE ERAN JUICIOS CELEBRADOS POR LA INQUISICIÓN.

-LA INQUISICIÓN SE  CREÓ EN EL SIGLO XVI.

MATERIAL COMPLEMENTARIO.***

-Texto del S.XVII, dónde queda ilustrado un "Auto de fe":


«Los funcionarios de la Inquisición, precedidos por trompeteros, timbaleros y su bandera, marcharon el
30 de mayo, en cabalgata, al palacio de la gran plaza donde declararon proclamación que el 30 de junio se
ejecutaría la sentencia de los prisioneros. No había habido un espectáculo de esta clase en Madrid desde
hacía varios años, razón por la cual los habitantes lo esperaban con tanta impaciencia como un día de la
mayor festividad y triunfo. Cuando llegó el día señalado, compareció un número prodigioso de personas,
vestidas con esplendidez, que sus respectivas circunstancias permitían. Alzóse en la gran plaza un elevado patíbulo..."


"... y de allí, de las siete de la mañana hasta la tarde, fueron llevados criminales de ambos sexos;
pues todas las Inquisiciones del reino enviaban sus prisioneros a Madrid. Diose orden de que veinte
hombres y mujeres de estos prisioneros, con un mahometano renegado, fuesen quemados; cincuenta judíos y judías, que nunca antes habían estado en prisión, fueron sentenciados a un largo encierro y a llevar
un gorro amarillo; y otros diez, acusados de bigamia, brujería y otros crímenes, fueron condenados a ser
azotados y enviados luego a galeras: estos últimos llevaban gorros de cartón, con inscripciones en ellos,
llevando también un dogal alrededor del cuello y antorchas en las manos. En esta solemne ocasión hallábase
presente toda la corte de España. La silla del gran Inquisidor fue colocada en una especie de tribunal muy
por encima de la del rey. Los nobles interpretaron aquí el papel de los funcionarios del sheriff en Inglaterra, conduciendo a los criminales que debían morir en la hoguera y sujetándolos bien por medio de gruesas cuerdas; el resto de los criminales eran conducido por los familiares de la Inquisición.

En el lugar de la ejecución hay tantas hogueras como prisioneros deben quemarse, hallándose colocada
alrededor de ellas una gran cantidad de leña seca. Las hogueras de los protestantes, o como los llaman los
inquisidores, los profesos, tienen unos tres o cuatro metros de altura, y cada una de ellas tiene una pequeña
tabla, donde el prisionero se sienta a cosa de medio metro de la parte superior.
Los profesos suben entonces por una escalera entre dos sacerdotes, los cuales los atienden durante todo el
día de la ejecución. Cuando llegan a la altura de la tabla antes citada, se vuelven de cara al pueblo, y los
sacerdotes pasan cerca de un cuarto de hora exhortándoles a reconciliarse con la sede de Roma. Al negarse a ello, los sacerdotes descienden y el verdugo, subiendo, aparta a los profesos de la escalera y los instala
en el asiento, encadena sus cuerpos a los postes y los deja. Suben entonces los sacerdotes por segunda vez
para renobar sus exhortaciones; y si resultan ineficaces, suelen decirles, al marcharse, que ‘los dejan con
el diablo, que se encuentra detrás de ellos, preparado para recibir sus armas y llevárselas consigo a las
llamas del fuego infernal, en cuanto hallan salido de sus cuerpos’.
Alzase entonces un grito general, y cuando los sacerdotes bajan de la escalera, la exclamación universal
es: ‘¡Que se hagan las barbas de los perros!’ (que significa que le chamusquen las barbas). Así se hace
utilizando aulagas encendidas, que se acercan a sus caras con palos largos. Esta barbaridad se repite hasta
que las caras aparecen quemadas y va acompañada de estruendosas aclamaciones. Entonces se prende
fuego a las aulagas y los criminales se consumen.

La entrepidez de los veintiún hombres y mujeres al sufrir la horrorosa muerte fue en verdad asombrosa;
algunos metieron las manos y los pies en las llamas con la más impávida fortaleza; y todos ellos se
entregaron a su suerte con tal resolución, que muchos de los asombrados espectadores lamentaron que
almas tan heroicas no hubieran sido más esclarecidas. La proximidad del rey a los criminales hizo que sus
gruñidos de muerte le,fueran muy audibles; más él no podía ausentarse de esta escena espantosa, ya que se
juzga religiosa, y el juramento de su coronación le obliga a sancionar con su presencia todos los actos del
tribunal (The history of torture throughout the ages, G.R. Scott, 1949, pp. 71-73).